On 29 Marzo, 2008 - 19:43, Bicho maldito (no verificado) said:
Creo que el problema tiene varias aristas o lecturas. Por una parte, creo que el apogeo de Starck fueron los 90s, y como bien admite Fdo. Villegas, todos los que van abandonando el escenario intentan desalentar o roer los zancajos de las nuevas generaciones. Starck fue un gran diseñador, pero desde luego no es el mejor, el único, ni mucho menos un dios.
Sin embargo, el hombre fue punta de lanza, alguien que abrió y definió el camino a seguir para gran parte del rebaño de diseñadores. Nadie puede desconocer eso. Es natural, lógico y necesario que los espíritus auténticamente creativos se encuentren en permanente crítica y revolución para evitar que la mediocridad del establishment apague la llama del Arte. Pienso que cuando Starck empezó a olfatear la podredumbre en el ambiente, sintió que era hora de: a) cambiar, b) mandar todo al carajo, ó c) todas las anteriores. La suma de estos gestos merece todo mi respeto, sea que el caudillo se salga con la suya o no.
Espero que de hoy en adelante haya muchos más Starcks que admiradores de Starcks. De nosotros depende.
Creo que el problema tiene varias aristas o lecturas. Por una parte, creo que el apogeo de Starck fueron los 90s, y como bien admite Fdo. Villegas, todos los que van abandonando el escenario intentan desalentar o roer los zancajos de las nuevas generaciones. Starck fue un gran diseñador, pero desde luego no es el mejor, el único, ni mucho menos un dios.
Sin embargo, el hombre fue punta de lanza, alguien que abrió y definió el camino a seguir para gran parte del rebaño de diseñadores. Nadie puede desconocer eso. Es natural, lógico y necesario que los espíritus auténticamente creativos se encuentren en permanente crítica y revolución para evitar que la mediocridad del establishment apague la llama del Arte. Pienso que cuando Starck empezó a olfatear la podredumbre en el ambiente, sintió que era hora de: a) cambiar, b) mandar todo al carajo, ó c) todas las anteriores. La suma de estos gestos merece todo mi respeto, sea que el caudillo se salga con la suya o no.
Espero que de hoy en adelante haya muchos más Starcks que admiradores de Starcks. De nosotros depende.